Un obispo belga defiende que los hombres casados puedan ser ordenados sacerdotes
"Hay hombres casados que cumplen todos los requisitos que exigimos a los solteros para convertirse en sacerdotes católicos", afirma el obispo de Amberes Johan Bonny, preocupado por la crisis de vocaciones en Bélgica.
En una entrevista con la AFP, monseñor Bonny lanza "un grito del corazón" e interpela a la jerarquía de la Iglesia sobre este tema recurrente.
En Flandes, la parte de Bélgica donde se habla neerlandés, y la más poblada del país, los sacerdotes envejecen y cada vez hay menos jóvenes dispuestos a sucederlos.
El refuerzo de sacerdotes africanos afecta principalmente a las parroquias francófonas, por un tema de idioma.
"Había al menos 1.500 sacerdotes en la diócesis de Amberes hace 40 o 50 años; ahora somos menos de 100 curas en activo", explica Bonny. "¡Socorro! Esto ya no funciona", alerta.
Pero "hay hombres casados que cumplen todos los requisitos que exigimos a los solteros para convertirse en sacerdotes católicos (...) Tengo varios en mi diócesis", añade el obispo de 70 años.
El celibato es obligatorio en la Iglesia católica latina, pero en el rito oriental los hombres casados pueden ser ordenados sacerdotes.
Monseñor Bonny lo usa como argumento para intentar hacer evolucionar la doctrina del Vaticano.
Entre los dos "códigos", el latino y el oriental, "ninguno es más o menos católico que el otro", argumenta.
El obispo explica que en su diócesis hay tres sacerdotes "orientales" casados, dos ucranianos y un bielorruso.
"Entonces, ¿cómo explicar a un joven que ha crecido aquí que lo que es posible para sus amigos no lo es para él? Es muy difícil", afirma.
Monseñor Bonny ha expresado este deseo de reforma con la vista puesta en la Asamblea Eclesial de 2028, que compartirá las propuestas hechas a nivel mundial.
- "Sanear el clero" -
En los próximos dos años "haré todo lo posible" para permitir la ordenación de algunos hombres casados en Amberes, escribió en marzo en una carta pastoral. La AFP contactó con el Vaticano, que no ha contestado a las preguntas.
La Conferencia Episcopal de Bélgica tomó nota de que monseñor Bonny quiere abordar el tema. "Organizaremos esta concertación", dijo un portavoz, que no quiso pronunciarse sobre el fondo del asunto.
Obispo de Amberes desde hace 17 años, monseñor Bonny ha reprochado en el pasado a la institución haber hecho la vista gorda ante los delitos de pederastia de un obispo de Flandes, ahora expulsado.
Mucho antes de que la jerarquía vaticana cambiara de postura sobre este tema, también abogó abiertamente por que la Iglesia pudiera bendecir a las parejas de creyentes del mismo sexo.
"Dios ama a todos sus hijos. La benevolencia de Dios hacia esta pareja debe poder expresarse", argumenta.
En su defensa de la ordenación de hombres casados, monseñor Bonny pide también tener en cuenta el bienestar de los sacerdotes, que a veces sufren aislamiento en su ministerio.
"Algunos son un poco infelices. Nadie ha sido creado para vivir solo. Hay que sanear el clero", afirma.
En Flandes, un documental de 2023 que daba voz a víctimas de agresiones sexuales cometidas por sacerdotes tuvo tanto eco que provocó una fuga de fieles.
Ese año se registró un número récord de renuncias al bautismo.
"Nos hemos convertido en una iglesia pobre en número, pobre en credibilidad moral", constata Bonny.
"Para recuperar la confianza necesitamos a todos. Aceptar únicamente a hombres solteros como sacerdotes es un lujo que ya no nos podemos permitir", concluye.
A.Smith--VC