Sánchez, Feijóo y Abascal: tres protagonistas de las elecciones españolas
Uno lucha por sobrevivir, otro busca llegar por fin al Gobierno y el tercero aspira a ser árbitro indispensable de la derecha. El socialista Pedro Sánchez, el conservador Alberto Núñez Feijóo y el ultraderechista Santiago Abascal se medirán en las elecciones de noviembre en España.
- Todo o nada -
Se le dio por muerto políticamente en varias ocasiones y siempre logró revivir. Desde que llegó en 2014 a liderar el Partido Socialista, Pedro Sánchez ha construido su trayectoria a base de apuestas inesperadas, pero adelantar las elecciones al 29 de noviembre para tratar de revalidar su gobierno es una de las más arriesgadas.
El telegénico dirigente de 54 años, en el poder desde 2018, llega debilitado principalmente por escándalos de corrupción, y todos los sondeos pronostican que caerá derrotado ante Alberto Núñez Feijóo, líder de los conservadores del Partido Popular (PP).
Sánchez necesita además un buen resultado de sus socios de gobierno de la izquierda radical, un espacio que en 2023 concurrió en una plataforma unitaria y que ahora se encuentra muy dividido y fragilizado.
"No hay ninguna encuesta que dé una posibilidad siquiera remota de que (Sánchez) pueda reeditar el gobierno" de coalición, zanja Pablo Simón, politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid.
Para el analista, la apuesta de Sánchez es "concentrar todo el voto útil de la izquierda" para "terminar siendo primera fuerza política" por encima del PP, aún sin garantías de gobernar.
En todo caso, el economista de formación, que saca pecho de su proyección internacional y la buena andanza económica del país, busca motivar al electorado de izquierda defendiendo medidas para mejorar el acceso a la vivienda en respuesta a una ola de protestas.
Pero deberá hacerlo en medio de un fuerte desgaste político, tras la dura derrota sufrida la semana pasada en el Congreso, que tumbó sus medidas para hacer frente a la crisis de vivienda, en un contexto de creciente presión social y movilizaciones en Madrid y otras ciudades del país.
- Rematar la faena -
Llegado a Madrid tras dominar durante más de una década la política de la región noroccidental de Galicia, Feijóo sufrió un duro revés en 2023. El PP ganó las elecciones generales, pero no logró reunir los apoyos necesarios para gobernar, mientras Sánchez consiguió articular una mayoría parlamentaria que le permitió seguir en el poder.
"Estoy listo", repite ahora este dirigente conservador de 65 años, que reivindica su perfil pragmático y encara las elecciones de noviembre con el PP en cabeza en los sondeos.
El problema es que las encuestas no le aseguran una mayoría absoluta, por lo que podría necesitar el apoyo de la extrema derecha de Vox para gobernar.
"Da igual lo que haga el PP, no puede llegar a la Moncloa sin el concurso de Vox", señala Pablo Simón, que recuerda que ambos partidos gobiernan en coalición en varias regiones españolas.
Muy crítico inicialmente con la formación de Santiago Abascal, Feijóo ha ido matizando su posición y ha asegurado que respetará el veredicto de las urnas, dejando abierta la puerta a un eventual acuerdo.
- Un vicepresidente en el espejo -
"En noviembre, los españoles tenemos la oportunidad de deshacernos de esta mafia criminal para siempre", celebró Abascal, el líder de Vox, quien acusa a Sánchez de ser "un traidor" y sostiene que debería ser juzgado.
Abascal, de 50 años, dirige una formación fundada en 2013 que devolvió a la extrema derecha un peso político significativo en España, después de décadas de presencia marginal tras el fin de la dictadura franquista en 1975.
Pero sus críticas no se limitan a la izquierda. También ha cargado repetidamente contra el PP, al que llegó a descalificar como la "derechita cobarde".
Los sondeos sonríen a Abascal, un exmilitante del PP de musculatura trabajada y barba impecablemente recortada. Su partido, tercera fuerza política, es el que más crece.
Abascal "de vez en cuando se mira al espejo y se ve vicepresidente", ironiza Paloma Román, politóloga de la Universidad Complutense de Madrid, que da por seguro que Vox querrá entrar en el gobierno con el PP.
Si bien Vox se popularizó con su rechazo frontal al independentismo catalán, ahora ondea la bandera antimigratoria, que ha usado para criticar al gobierno por la entrada masiva de migrantes al enclave norafricano de Ceuta.
Abascal adelantó las condiciones que le impondrá a la derecha: "La prioridad nacional, para que los españoles no estén discriminados en su propia tierra".
A.Smith--VC