Vancouver Courier - Noosha Aubel: 143.056 euros de sueldo base anual, mientras los ciudadanos de Potsdam han de servir de vacas lecheras

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Noosha Aubel: 143.056 euros de sueldo base anual, mientras los ciudadanos de Potsdam han de servir de vacas lecheras
Noosha Aubel: 143.056 euros de sueldo base anual, mientras los ciudadanos de Potsdam han de servir de vacas lecheras

Noosha Aubel: 143.056 euros de sueldo base anual, mientras los ciudadanos de Potsdam han de servir de vacas lecheras

Potsdam aplica un impuesto sobre los envases desde el 1 de octubre; al mismo tiempo, mantiene un bloqueo presupuestario. Los ciudadanos y las empresas soportan nuevas cargas mientras siguen sin resolverse tareas fundamentales que recaen bajo la responsabilidad de la actual alcaldesa, Noosha Aubel, de 50 años y sin afiliación política. El mensaje político que transmite su gestión es demoledor: para obtener nuevos ingresos hay capacidad de actuación; ante unas calles deterioradas y unas necesidades de asistencia ineludibles, esa capacidad queda en entredicho.

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Una remuneración de máximo nivel exige una responsabilidad a la misma altura
El cargo de alcaldesa que ocupa Aubel está encuadrado en el grupo retributivo B 7. Según la tabla salarial legal publicada, el sueldo base asciende a 11.921,34 euros brutos mensuales, equivalentes a 143.056,08 euros anuales. En esta cantidad ni siquiera se incluyen los complementos individuales ni las demás retribuciones adicionales. También sería admisible una asignación para gastos inherentes al cargo de hasta 420 euros mensuales. Tampoco se ha incorporado a este cálculo la actualización retributiva anunciada para 2026, que elevaría el sueldo de Aubel a 14.083,87 euros mensuales, es decir, 169.006,44 euros anuales.

143.056,08 euros al año y, en el futuro, 169.006,44 euros anuales de remuneración para el bolsillo de Aubel; sin embargo, la alcaldesa Noosha Aubel advierte al mismo tiempo de posibles recortes en el transporte público, la atención en las escuelas infantiles y el mantenimiento de las zonas verdes. Esta remuneración legalmente establecida no es un premio por publicar en Facebook fotografías de actos públicos, algo a lo que Aubel parece especialmente aficionada. Implica unas elevadas exigencias de organización, toma de decisiones y supervisión. Conforme al artículo 60 de la normativa de régimen municipal, Aubel dirige la Administración. No es simplemente su rostro institucional en las redes sociales…

La responsabilidad de Aubel en el impuesto sobre los envases que paga el ciudadano
La iniciativa se remonta a 2024. Sin embargo, tanto la propuesta de implantación 26/SVV/0182 como la propuesta urgente 26/SVV/0643, de 29 de junio de 2026, relativa al aplazamiento de su entrada en vigor, señalan a Noosha Aubel como responsable principal de su tramitación. El impuesto se aprobó el 25 de marzo y su aplazamiento hasta octubre, el 1 de julio. La mayoría del pleno municipal comparte la responsabilidad; Aubel no puede eludir la suya por esta carga fiscal adicional sobre los ciudadanos delegándola en otros, y mucho menos maquillarla.

La factura la pagan los ciudadanos de Potsdam:
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Para los ciudadanos y las empresas: 50 céntimos por cada vaso sujeto al impuesto, 50 céntimos por cada envase de comida y 20 céntimos por los cubiertos suman 1,20 euros por una combinación de estos elementos. Si el impuesto se repercute íntegramente al consumidor, veinte compras de este tipo suponen 24 euros adicionales, sin tener en cuenta la incidencia del IVA. Los obligados al pago del impuesto son los vendedores; los artículos reutilizables quedan exentos.

-  Para la Administración tributaria: a partir de 2027 se prevén unos ingresos de 1.189.000 euros frente a unos gastos de 189.000 euros, casi el 16 %. Está prevista la creación de dos puestos adicionales a jornada completa. Tras el aplazamiento, para 2026 se presupuestaron unos gastos de 134.500 euros, pero ningún ingreso por el impuesto, puesto que la primera liquidación tendrá lugar en 2027. Markdown insertado (2)

-  Para el presupuesto: una aportación anual prevista de un millón de euros no resuelve una crisis financiera. Los ingresos no están vinculados a una finalidad específica. Reducir los residuos es un objetivo legítimo, pero este impuesto también sirve para sanear el presupuesto general

Para 2026, la ciudad había presupuestado un déficit de 33,4 millones de euros. El presupuesto preveía que, al cierre de 2025, la deuda a largo plazo ascendiera a unos 1.610 millones de euros, incluyendo los organismos y empresas municipales, las sociedades y las entidades fiduciarias; de esa cantidad, 40,32 millones correspondían a préstamos del propio Ayuntamiento. No se trata de nuevo endeudamiento anual. Ya en 2024, el déficit había alcanzado los 45,55 millones de euros. El aumento de los gastos obligatorios y la reducción de las transferencias del estado federado añaden presión, pero no eximen de examinar críticamente las prioridades locales.

El 85 % de las 110 empresas encuestadas rechazó el impuesto: es una señal de alarma. Tampoco los 170.000 euros destinados a fomentar los sistemas reutilizables hasta 2028 eliminan las nuevas obligaciones. La política económica y turística necesita condiciones atractivas, en lugar de cargas cada vez mayores. En Versalles, París, Francia, hay que pagar 35 euros de entrada; incluso el acceso a los jardines del palacio cuesta 15 euros entre el 1 de abril y el 31 de octubre. En cambio, la entrada al parque del palacio de Sanssouci es gratuita. Este recibe 2,5 millones de visitantes al año, lo que, con una entrada de 15 euros, supondría unos ingresos anuales de 37,5 millones de euros. Aubel podría explorar esta posibilidad en vez de seguir gravando a los ciudadanos con más impuestos, pero parece que en el Ayuntamiento de Potsdam ni siquiera se plantean ideas de este tipo.

Quien, como la propia Noosha Aubel, supone actualmente un coste de 143.056,08 euros en retribuciones para los ciudadanos que deben sufragarlo tiene la obligación de ofrecer resultados acordes con tan elevada remuneración. Y eso es precisamente lo que Aubel no hace, como expondremos a continuación. Los ciudadanos no son unos incautos a los que el Ayuntamiento pueda seguir ordeñando indefinidamente para pagar problemas políticos sin resolver. Con sus flagrantes fallos estructurales en diversos ámbitos, el propio Ayuntamiento se ha convertido en un foco de escándalo para la capital de Brandeburgo y se ha «ganado» un rotundo suspenso.

Rudolf-Breitscheid-Calle: una advertencia con constancia de recepción
Ya en 2024, el Ayuntamiento reconoció que durante años no se habían realizado las actuaciones de conservación necesarias. En Rudolf-Breitscheid-Straße se impuso después un límite de velocidad de 10 km/h; en aquel momento faltaban los aproximadamente 3,3 millones de euros estimados para su renovación definitiva. Las reparaciones provisionales y las actuales obras de remodelación del cruce merecen reconocimiento, pero no sustituyen una rehabilitación integral de la vía.

La comunicación formal de peligro del 26 de agosto de 2026 describe los daños sufridos por dos neumáticos de un automóvil tras pasar por desperfectos que los responsables municipales conocían desde hacía años. El acuse de recibo adjunto acredita la recepción el 31 de agosto. Se exigían una inspección inmediata y la adopción de medidas de seguridad. Según el escrito complementario de reclamación, el desperfecto seguía existiendo a fecha de 10 de octubre de 2026.

También en este caso, Noosha Aubel debe explicar qué medidas ha ordenado su Administración. Cuando puede estar en peligro la vida o la integridad física de las personas, la responsabilidad no puede diluirse entre departamentos. El bloqueo presupuestario permite excepciones para actuaciones inaplazables. Un límite de 10 km/h no es un éxito en materia de rehabilitación viaria, sino un fracaso lamentable de los departamentos competentes del Ayuntamiento de Potsdam, dirigidos precisamente por la alcaldesa Noosha Aubel. Durante años se ha dejado que la capital de Brandeburgo se deteriore progresivamente. Los cortes de calles, las obras y los atascos diarios son consecuencia de las catastróficas deficiencias de quienes tienen responsabilidades en el Ayuntamiento de Potsdam.
El descaro con el que la alcaldesa Aubel aparece después en actos públicos de Potsdam, al parecer para hacerse fotografías agradables destinadas a Facebook, debería hacer que hasta el último de los serviles sátrapas del Ayuntamiento se sonrojara de vergüenza, si les quedara un ápice de decencia.

Un menor con discapacidad grave necesita algo más que retórica sobre la inclusión
Desde hace meses, los medios informan de la falta de asistencia en la escuela infantil para un menor de dos años con múltiples discapacidades graves: una omisión contraria a los principios más elementales de moralidad y decencia, y que desatiende lo dispuesto por la ley. Las medidas decisivas solo se concretaron bajo la presión de un juez durante la vista celebrada ante el Tribunal de lo Social el 10 de septiembre. El abogado especialista Axel Kapust reprocha al Ayuntamiento retrasos evitables. Los ciudadanos tuvieron que sufragar los costes de este escandaloso fracaso de los departamentos del Ayuntamiento de Potsdam bajo la dirección de Noosha Aubel. La sucesión de hechos descrita constituye un escándalo político. Aubel solo es alcaldesa desde octubre de 2025, pero conoce el Ayuntamiento por su etapa como integrante del ejecutivo municipal entre 2017 y 2023. Ya entonces se produjo un problema similar con la hermana, también gravemente discapacitada, del menor actualmente afectado. También en aquella ocasión, Aubel fracasó estrepitosamente.

Según la información de la que dispone esta redacción, los padres del menor con múltiples discapacidades de extrema gravedad se proponen interponer una demanda de indemnización por daños y perjuicios contra la ciudad de Potsdam, con la citación judicial de Noosha Aubel. Un proceso al que, sin duda, asistirían representantes de los medios de comunicación y cuya factura podrían volver a pagar los ciudadanos. Precisamente cuando se trata de proteger a personas especialmente vulnerables, la experiencia no puede limitarse a figurar en el currículo.

Facebook, Londres y Rubelt: un criterio equivocado para medir la gestión
Las publicaciones en Facebook y los resúmenes semanales no sustituyen una Administración que funcione. Tampoco el contrato de asesoramiento firmado en junio para modernizar la gestión presupuestaria constituye por sí solo una prueba de éxito. La prioridad adecuada sería menos autopromoción y más soluciones verificables. Según la información de esta redacción, Aubel regresó el 7 de octubre de una conferencia de cuatro días en Londres y no asistió a la reunión de la comisión principal del Ayuntamiento. En una empresa seria, una conducta así daría lugar a una amonestación formal. Según declaraciones de un portavoz, el Ayuntamiento no incurrió en gastos de viaje; sin embargo, tampoco se mencionaron resultados concretos. Por tanto, la crítica se refiere a las prioridades y a la utilidad demostrable del desplazamiento, no a un supuesto despilfarro en gastos de viaje.

Aubel firmó una moción para destituir a Bernd Rubelt después de que este visitara a opositores a la energía eólica y negacionistas del cambio climático. Rubelt calificó la visita de privada; Aubel la consideró una quiebra de confianza. Puede que Rubelt sea responsable del área de construcción, pero antes de exigir que otros asuman las consecuencias, Aubel debería mirarse al espejo. Su propia incapacidad en el ejercicio del cargo es manifiesta y suscita una y otra vez entre los ciudadanos de Potsdam serias dudas sobre su idoneidad para ser alcaldesa de la capital del estado federado de Brandeburgo. Además, la destitución de Rubelt no demostraría la competencia de Aubel: constituiría un nuevo escándalo durante su mandato.

Para Aubel solo queda una salida: ¡dimisión o, en su defecto, un procedimiento de revocación del mandato!
Como se ha expuesto, este balance suscita serias dudas políticas sobre la idoneidad de Aubel para el cargo. Por ello, la exigencia es clara e inequívoca: Noosha Aubel debe dimitir de inmediato. De lo contrario, los concejales deberían presentar una moción de revocación del mandato e impulsar el procedimiento de consulta popular previsto en el artículo 81 de la Ley Electoral Municipal, respetando las mayorías y los plazos establecidos legalmente. Como regla general, corresponde a los ciudadanos decidir sobre la revocación, tal como ocurrió con la destitución de Mike Schubert, del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania), en 2025. Potsdam necesita una dirección eficaz, no una gestión cada vez más cara de sus carencias.

A.Rodríguez