El calor extremo eleva los riesgos durante el embarazo
Ginecólogos de todo el mundo están preocupados por cómo el cambio climático afecta al embarazo. El incremento de las temperaturas y la multiplicación de los días sofocantes complican la delicada salud de la madre y del bebé, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha comenzado a vigilar de cerca este problema ante una evidencia creciente de nacimientos prematuros y otras complicaciones en el parto.
Ginecólogos de todo el mundo están preocupados por cómo el cambio climático afecta al embarazo. El incremento de las temperaturas y la multiplicación de los días sofocantes complican la delicada salud de la madre y del bebé, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha comenzado a vigilar de cerca este problema ante una evidencia creciente de nacimientos prematuros y otras complicaciones en el parto. Una encuesta reciente realizada entre un millar de ginecólogos de cinco países de cinco continentes concluye que el 98% de los profesionales ha atendido a una mujer o a un bebé cuya salud se ha visto afectada por el calor extremo y el 73% cree que las complicaciones relacionadas con el calor han aumentado en los últimos cinco años.
El estudio se realizó en Zimbabue, Brasil, India, Australia y Reino Unido, países con sistemas sanitarios precarios, en el caso de los tres primeros, o donde el aire acondicionado es todavía prácticamente inexistente en los hospitales, como ocurre en Reino Unido. En todo caso, son resultados que se pueden extrapolar al resto del mundo a medida que el cambio climático se agudiza. La OMS se hizo eco de estos resultados, presentados en septiembre por la fundación Wellcome Trust, y acaba de presentar unas pautas de seguimiento que recomienda implementar en todos los sistemas sanitarios del mundo para averiguar la gravedad del problema.
"El calor extremo impulsado por el clima durante el embarazo está cada vez más vinculado con partos prematuros, muerte fetal, bajo peso al nacer y complicaciones maternas. El panorama es claro y muy preocupante", dijo el secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, el pasado 5 de octubre durante una reunión previa a la COP, la cumbre anual del clima de Naciones Unidas. La OMS, un organismo especializado de la ONU, recomienda a los gobiernos que monitoricen de manera exhaustiva el número de nacimientos adelantados, la asistencia a la atención primaria, la mortalidad y las visitas a urgencias de embarazadas, recién nacidos y niños pequeños, así como los casos de hipertensión, el bajo peso al nacer y otros parámetros.
Y que crucen toda esta información con datos de temperaturas y humedad para determinar si hay una relación entre el calor y estos riesgos y tomar medidas. La encuesta de Wellcome Trust no aborda el sistema sanitario español, pero los profesionales confirman que aquí también hay un sentimiento similar. "No está cuantificado, pero la percepción sí la tenemos", señala Cecilia Villalaín, portavoz de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
"Se sabe que el calor afecta y hay evidencias de que puede provocar un parto con anterioridad a tiempo. No se conoce exactamente por qué, igual que no se sabe por qué se producen nacimientos prematuros en general, pero sí se sabe que el calor desequilibra el sistema respiratorio, cardiovascular, metabólico… y todo eso afecta al embarazo", resume la médica. No obstante, Villalaín subraya que todavía no hay ninguna recomendación explícita de pasar el embarazo durante los meses de invierno para evitar la exposición al calor extremo.
"No tenemos datos que avalen esa recomendación", afirma. Por ahora, solo recomiendan a las gestantes que se hidraten durante los meses de verano y que eviten salir en horas de máximo calor, las mismas pautas que tiene cualquier persona que forme parte de la población vulnerable, como los niños, las personas mayores o los enfermos crónicos. El peligro es conocido desde hace años, pero a medida que el planeta se calienta a mayor velocidad, los impactos se vuelven más evidentes.
Un metaanálisis publicado a finales de 2024 en la revista Nature que agrupa 198 estudios previos concluye que, por cada grado de incremento de temperatura, aumenta un 4% la probabilidad de tener un parto prematuro en los siguientes días. En caso de una ola de calor, la probabilidad se dispara un 26%, añaden los autores. La propia autora principal de ese trabajo, Darshnika Lakhoo, investigadora de Salud Planetaria de la Universidad de Witwatersrand (Johannesburgo), lo sufrió de primera mano.
Días después de publicar ese estudio sufrió un parto que se adelantó seis semanas, de acuerdo con contó a la agencia Reuters. "Nadie va a estar a salvo en un mundo que se caliente. Especialmente las mujeres embarazadas", dijo a este medio en una entrevista en octubre.
En España, Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), también ha elaborado diversos análisis sobre el impacto de las olas de calor en las gestantes. La península es uno de los lugares del mundo más afectados por el aumento de las temperaturas, de manera que este experto se muestra muy preocupado por esta amenaza. Solo en el verano de 2026 se registraron 61 días de ola de calor, un nuevo récord y prácticamente dos de cada tres días entre junio, julio y agosto.
"Hay varios mecanismos que relacionan una ola de calor con sufrir un nacimiento prematuro en los dos días siguientes. No hay un único factor y es difícil saber cuál es el predominante, pero la relación está clara desde hace años", afirma Díaz. Su estudio de 2016, con datos de la ciudad de Madrid registrados entre 2001 y 2009, revela que por cada grado que se supera el umbral de temperatura de ola de calor, crece un 4,7% la probabilidad de sufrir un parto con anterioridad a la semana 37.
"Si la ola de calor es de 4 ºC por encima de la media, la probabilidad ya es de un 20%", apunta el investigador. asimismo del nacimiento prematuro, numerosos estudios relacionan el calor, como advierte la OMS, con otros problemas de salud tanto de la madre como del feto. El estudio coordinado por Darshnika Lakhoo relacionó las olas de calor con una probabilidad del 28% de desarrollar diabetes gestacional, mientras que la probabilidad de sufrir cualquier complicación obstétrica aumenta un 25%.
La probabilidad de muerte fetal también crece un 13% con la exposición a altas temperaturas.
V.Gonzalez--VC